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“EL SERMÓN DEL MONTE”

 

He aquí que en este espacio, y de aquí en adelante, quiero exponerles sobre un tema más que apasionante, y tiene que ver con el Sermón del Monte.

Hoy, les expondré la introducción, mas la primera parte y la próxima semana la segunda parte, y así sucesivamente semanas tras semanas buscaré de escudriñar uno a uno los temas expuestos por Jesús.

¿QUIÉNES SON LOS POBRES DE ESPÍRITU, LOS MANSOS Y HUMILDE, Y TAMBIÉN LOS JUSTOS?

 

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INTRODUCCIÓN

 Es posible que muchos de los que reciban este estudio en sus manos no tengan amplia visión de éste maravilloso pasaje bíblico, no es nada de otro mundo, muchos no lo tienen.

Yo mismo he leído análisis de pasajes bíblicos hechos por otros Siervos de Dios, y por primera vez me encuentro frente a explicaciones tan lógicas que me digo ¿pero cómo? ¿Cómo no me di cuenta antes?

Y es porque Dios da entendimiento a sus hijos según su voluntad, y ese hijo es el encargado de transmitir tal entendimiento a aquellos quienes quieran escucharlo.

 

Pero hay algo que sí tiene que tener todo cristiano, todo Siervo de Dios, y también aquel que recién se inicia en la dulce senda del Señor. Y es una sed incontrolable de descubrir los archivos secretos de las Sagradas Escrituras.

 

Recuerdo que en un viaje que tuve que hacer por cuestiones laborales a la Isla de Chipre en Asia central, lugar este muy conocido en Hechos 13. Por el trayecto de seis meses disfruté de la compañía de mi amigo el Espíritu Santo y de la lectura de 32 libros de escritores cristianos más la Biblia.

 

Muchos de mis compañeros derrocharon 4.320 hs. que es lo equivalente a seis meses en cumbias, cigarrillos y bebidas y todo tipo de cosas vanas y pasajeras, mientras que todo el conocimiento que Dios puso en mi corazón por medio de los libros, jamás podrá desvanecerse.

 

Cuento esto con el ánimo de valorizar la importancia de la lectura, el escudriñarla y alimentarse de ella.

Cuando en el capítulo 12 de Éxodo Dios habló a Aarón y a Moisés sobre lo que debían hacer, en el verso 11 les indica que deben comer del cordero, alimentarse bien para fortalecerse ya que largo caminos les espera.

 

 Los cristianos de éste tiempo cuando escuchan de un recital se agolpan en los estadios para celebrar a Cristo, y esto es bueno, no es malo. Lo triste y lamentable es que cuando saben de un próximo estudio bíblico, muy pocos son los que se acercan para comer del Cordero perfecto de la cruz, Cristo Jesús, el único capaz de saciar el hambre de nuestras almas con sus palabras de amor y esperanza.

 

Doy gracias a Dios por ustedes que adquirieron este estudio, pues no me cabe dudas que les será de gran beneficio espiritual.

A través de estas líneas pido a Dios que me dé las palabras justas para llegar a vuestros corazones aclarando de ésta manera todas las dudas que puedan llegar a surgir.

Así también clamo al dador de todas las cosas para que derrame una unción especial en sus vidas, poniendo un hambre incontrolable del Cordero de Dios que esta de tapa a tapa en ese libro maravilloso llamado BIBLIA.

 

En este estudio haremos un análisis bíblico de las enseñanzas del precioso Jesús.

Se intenta demostrar que no es la conducta humana la que lleva al reino de los cielos sino que es el vivir en el reino de los cielos lo que va a determinar la conducta de los bienaventurados.

Es imposible vivir según las leyes del reino de los cielos sin pertenecer primeramente a ese reino… y el rey es Jesucristo.    

 RAÚL EDUARDO ARANDA

     EL EMBAJADOR DE CRISTO

 

 
 
 
 
 
 
 

 

DEL ÁRBOL BUENO, UN BUEN FRUTO

 

“ TODO BUEN ÁRBOL DA BUENOS FRUTOS, PERO EL ÁRBOL MALO DA MALOS FRUTOS”   Mateo: 7:17

 

 

Mucha gente quiere ser buena pero no puede. No es que no hacen esfuerzos. Se esfuerzan y se empeñan y se  resuelven y trabajan duro hasta transpiran porque quieren ser buenos. Pero no pueden. Han oído de un sermón famoso que predicó Jesús hace muchos siglos ante una vasta multitud de curiosos, y les gusta el sermón y quieren vivir según las enseñanzas de Jesús… pero… no… pueden.

Esencialmente, Jesús dijo que uno debe hacer a otros como quiera que hagan con él. Se ha llamado a esto “la Regla de Oro”  y cierto es que si el mundo aprendiera a vivir bien si se es malo. ¿Cree usted acaso que es posible obtener uva de los espinos o higos de los abrojos?

 

Ciertamente Jesús predicó un sermón como nunca nadie lo ha hecho ni lo hará. Habló del amor al enemigo  como una realidad. Prohibió toda clase de adulterio. Aconsejó al hombre a orar a Dios como si fuera su Padre Celestial. Imploró a los suyos a no preocuparse por el mañana y observar a las flores del campo y las aves del cielo. Lo que dijo despierta el apetito, nos da ganas de hacer parte de todas esas palabras, nos convence la mente. Pero es idealismo puro, solo imaginación, esas palabras no tienen valor para quien no conoce a Cristo Jesús como su Salvador personal y Señor de su vida.

Estas palabras de Jesús no son para los miles de millones de todo el globo terráqueo sino para los que han pasado de muerte a vida y han sido hechos hijos de Dios por la gracia poderosa de Dios.

El pueblo de Dios ha tenido siempre una característica notable: debe ser siempre diferente al resto de la humanidad. Diferente. Eso fue siempre así.

Dios siempre ha preferido que los  que son su pueblo vivan de modo ciertamente diferente a aquellos que no le sirven. Es para ese pueblo que Jesús habló las palabras del famoso Sermón del Monte.

No son palabras para quienes quieren ser buenos meramente sino para quienes son ya buenos porque han sido transformados por el poder irresistible del Espíritu Santo y han entregado sus vidas al único Salvador de los hombres.

¿Será posible  vivir de acuerdo a las palabras de Jesús? Hay tanta envidia, tanto odio, tanto egoísmo que impiden la buena manera de vivir. Es por eso que hay muchos pretendientes a ser buenos pero sencillamente no pueden.

Quieren poner en práctica lo que enseñó Jesús, quieren amar al enemigo y quieren heredar el reino de los cielos y quieren ser bienaventurados en sus vidas. En otras palabras, quieren que los espinos produzcan uvas y que de los abrojos broten higos.

No es posible vivir según los lineamientos de Jesús, no es posible. Salvo para aquellos que han sido transformados por el poder de Dios y que han sido transformados de árbol malo que da malos frutos en árbol bueno que da buen fruto.

Y es esa la diferencia entre el cristiano y el impío que se refería Jesús cuando hablaba con Nicodemo. Únicamente naciendo de nuevo para entender ciertas cosas.

Y en éste caso Jesús estaba hablando para aquellos que han nacido de nuevo.

 

Quizás usted ha estado batallando para ser bueno/a y siempre ha fracasado. Quizás sea porque usted debe escuchar las mismas palabras que Nicodemo  “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo no puede entrar en el Reino de Dios”.

 

Si, no cabe dudas que Jesús estaba hablando únicamente a los nacidos de nuevo, pues también en el mismo sermón del monte dijo que sus discípulos debían ser luz del mundo y sal de la tierra, y los únicos capaces de poseer éstas cualidades son los hijos de Dios que han nacido de nuevo.

Éste mundo desesperadamente necesita cada día mayor cantidad de ciudadanos del reino de Dios.

Reina la desesperación en muchos corazones porque están rodeados de tinieblas. Hay un materialismo que se ha apoderado de las mentes humanas y esta estrangulando su misma humanidad. Hay desilusión en los cuatro rincones de la tierra y hay grandes temores en el corazón humano. Se hace imprescindible, imperativo que una nueva clase de personas, de ciudadanos se empiece a hacerse sentir en los corredores del mundo.

Por supuesto que éste es un llamado para aquellos que han sido transformados por el poder de Dios. Para ellos, la pregunta más importante es: ¿está produciendo buen fruto?.

Dios lo llama a dar lo mejor de su ser, su vida, su corazón, sus talentos personales.

Hace unos días atrás hice un viaje con mi pastor, y mientras almorzábamos le comentaba que sentía una necesidad tremenda de sacar hacia fuera el don que tengo de escribir, es como una necesidad imperiosa de poder predicar el evangelio, y que la forma mas fácil y rápida es trasladando mis prédicas al papel.

Y mi papá como le digo cariñosamente a mi pastor. Me alentó en ese momento. Pues nadie que tenga amor por las almas te prohibirá trabajar para Dios.

 

Dios lo ha transformado en buen árbol para que de buen fruto, para que viva como hijo verdadero de Dios.

Pero este también es un llamado sincero a aquellos miles que no conocen el poder de Dios en sus vidas. Vinieron a este mundo sin pedirlo y sin hacer planes. Ahora Dios quiere hacerlos hijos de Él. Sí… usted puede ser también luz del mundo. Si, si, ser transformado en árbol bueno y dar buen fruto.    

RAÚL EDUARDO ARANDA

 L EMBAJADOR DE CRISTO

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