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“DONACIÓN DE ÓRGANOS”

Por: RAÙL EDUARDO ARANDA

 

Objetivo: Practicarlo en el orden establecido por Dios.

Tesis: Es una practica de amor que debe realizarse únicamente dentro de las leyes y la voluntad de Dios.

Texto base: Gálatas 4:15 ¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos.

Introducción: Pablo toca el tema de la donación de órganos en la Biblia, escrita desde hace 2000 años, cuando la ciencia no estaba tan adelantada como lo está hoy en día, y tal vez hasta nos hemos acostumbrado a ver los milagros, donde una persona salvó la vida por el trasplante de algún órgano vital: riñón, corazón, médula o sangre, o logró recuperar la vista por la donación de córnea, o mejoró su calidad de vida al recibir algún tipo de implante en algún miembro o de piel.

Un tema que hoy día cobra importancia, al discutirse en las cámaras legislativas sobre si debe o no incluirse en la ley y como regular la donación, unos la defienden, haciéndola obligatoria cuando alguien muera, otros la rechazan viéndola como algo malo o de parte del diablo.

Pero como en todos los temas, siempre la Palabra de Dios nos explica todas las cosas, con tantos detalles que tan solo debemos echarnos un vistazo dentro de la Biblia para descubrir lo que Dios dice, de tal forma que los cristianos tengamos la mejor posición, estar en la voluntad de Dios.

Contrario a la donación de órganos está la posición de aquellos que dejan escrita su última voluntad: “cuando yo muera, quiero que me incineren y que mis cenizas sean echadas en el mar, desde el yate fiesta de Acapulco“, o bien algunas personas cuando pierden a un ser amado: cónyuge, padre, madre o hijo, deciden sin más ni menos incinerarlo. Lo peor de todo es que esta corriente está tomando tanto auge, que las empresas dedicadas a los sepelios, han abierto una sección para incineración y transportación de cenizas, pero la posición bíblica es clara en contra de tales prácticas: Amos. 2:1 Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Moab, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque quemó los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos.

La posición de Dios es la de dar, la de producir vida, contraria a la posición de la incineración, que consiste en destruir, por ello es que pronuncia juicio y castigo contra quienes practican tales abominaciones. El infierno es un lago de fuego.

VEAMOS POR TANTO QUE DICE DIOS RESPECTO A LA DONACIÓN DE ÓRGANOS.

Pablo tenía una enfermedad de la vista, por ello es que escribe acerca de la voluntad de los Gálatas sobre el asunto de que él recibiera su salud, si fuera posible donando alguien sus ojos a favor de Pablo, prueba de ello está en Gál 6:11 Mirad con cuán grandes letras os escribo de mi propia mano. Pues ya no podía ni siquiera leer bien, por ello escribió 2 Cor. 12:7-9 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Había orado y no había sanado.

       I.            Donar un órgano es injertar o trasplantar. Cualquier órgano que la ciencia permita donar, intercambiar, injertar para salvar una vida, o para mejorar la calidad de vida de una persona, y que el Señor así lo señale.

Es la sustitución de un órgano o tejido que ya no funciona, por otro órgano o tejido que funciona normalmente, para restaurar la salud y/o funciones perdidas, entre los más comunes: riñón, córnea, corazón, hígado, pulmón, hueso, piel o sangre.

TIPOS DE TRASPLANTE:

Dependiendo de la relación genética entre donador y receptor, un trasplante es:

  1. Auto trasplante: Cuando el donador y el receptor es la misma persona, por ejemplo, una persona que sufre un injerto de su propia piel, o de su propia sangre, guardada previamente en un banco de sangre. Ej: aquel que sufre una quemadura de piel en la cara y tienen que quitar parte de su propia piel de uno de los glúteos para injertarlos en la cara.
  2. Iso trasplante: Cuando el donador y el receptor son genéticamente idénticos, por ejemplo, gemelos idénticos.
  3. Alo trasplante: Cuando el donador y el receptor, son genéticamente diferentes, por ejemplo, entre dos personas sin ninguna relación de parentesco.
    1. 1.     Se (hace uno) con la persona con quien se dona. Rom. 11:17-19,24 Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. 24 Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo? Cuando Dios hace la comparación de la iglesia habiendo sido injertada en el olivo de Dios, lo refiere de tal manera que podemos entender que quien recibe la donación se hace uno con quien ha donado el órgano. Existen implicaciones espirituales de acuerdo a 1 Cor. 6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros
    2. Es un mandamiento de hacer algo por el enfermo que lo necesita. Is. 35:3 Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Siempre habrá este tipo de personas entre nosotros, si bien entendemos la Escritura en la parte espiritual, también podemos mirarla desde la perspectiva física, en la que al donar un órgano se cumple el fortalecer al enfermo.
    3. De la fuerza propia se da al débil o necesitado. Rm. 15:1 Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Hay quienes mueren sanos y fuertes, o estando en vida gozan de tan buena salud que podrían donar algo de sí mismos para alguien que por debilidad en esa área no puede seguir con vida, el caso más típico sería el trasplante de médula o de riñón.

       I.            La ley del amor. La clave en el tema de la donación de órganos es el amor que podamos manifestar a la gente que nos rodea y que vemos en necesidad de un trasplante. O bien considerando que al morir parte de nuestro cuerpo todavía sirva para dar vida o mejorar la vida de otras personas, como podría ser el corazón, las córneas, el hígado, los pulmones o algún hueso.

                             1.            Amar es dar vida. Jn. 15:13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. La expresión máxima del amor consiste en dar vida al que lo necesita, por lo que debemos considerar diversos factores, por ejemplo, una persona que sobrepasa la cantidad de años señalada por Dios Sal. 90:10 Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, es obvio que ya no tendría sentido ir contra la voluntad de Dios donar un órgano. Salvo este caso o algún otro particular lo que debe mover la donación es el dar vida a través del amor, como Jesús puso su vida por nosotros. 1Jn. 3:16-18 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

                             2.            Amar sin esperar recompensa de la persona a la que donamos un órgano Lc. 14:13-14 Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos. Cuando lo que se busca es amar, entonces no se espera recompensa de ningún tipo: moral, económica, material, simplemente la satisfacción personal de haber dado vida con la vida propia.

    II.            Donar es Dar. Porque amar es dar y es una obligación del cristiano.

                             1.            Donar es una bienaventuranza. Hch. 20:35b Más bienaventurado es dar que recibir. Dar para recibir la bendición de Dios.

                             2.            Donar es mostrar la generosidad en lo físico. 1 Tim. 6:18-19 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna. Ser generoso aun con nuestro cuerpo. Muchas veces decimos que daríamos la vida por alguien, pero cuando se trata de dar algo mío, entonces no estamos tan dispuestos. Ser generoso aun en la muerte.

                             3.            Donar es hacer algo por Jesús. Mt. 25:40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Jesús es quien recibe personalmente la ayuda que se ofrece a alguna persona y el dará retribución a su tiempo.

                             4.            Donar es un sacrificio que agrada a Dios. Heb. 16:16 Y de hacer bien y de la ayuda mutua (compartir) no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios. Sacrificar un órgano o entregar varios órganos al morir, es un sacrificio de compartir lo nuestro con quien lo necesita y es agradar a Dios.

                             5.            Donar es dar más allá de las fuerzas. 2 Cor. 8:3 Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas. Todos podemos ayudar hasta cierto límite físico, pero donar un órgano es hacerlo más allá de las fuerzas propias, es hacerlo con uno mismo. 2 Cor. 12:15 Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas.

                             6.            Donar es entregar parte de la vida. 1 Tes. 2:8 Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos. Donar es dar la vida misma, sin que ello signifique suicidio, ni nada que le parezca, simplemente es dar de uno para que otro viva.

                             7.            Donar es perder parte de la vida física por causa de Cristo. Mt. 10:39 El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. ¿Quiere decir que cuando resucite voy estar todo descuartizado? No, sino que Dios tendrá una recompensa para nosotros. (Es la transformación)

                             8.            ¿Por qué causa Dios no hace el milagro en vez de requerirse el donativo? Dios busca fruto más que el donativo. Fil. 4:17 No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. No significa que Dios no pueda hacer el milagro de la sanidad o restitución milagrosa del órgano afectado, tampoco significa que Dios quiera que estemos incompletos por andar donando órganos, sino que el quiere ver el fruto del Espíritu en nosotros, y que mejor forma de pasar a la vida eterna que dando vida a otros. Gál. 5:22 Mas el fruto del Espíritu es amor.

 III.            Reglas a considerar. Recuerde que no podemos ser más misericordiosos que Dios, por ello es que debemos considerar algunas reglas que el señor mismo pone, ello nos regulará y nos hará entrar en el punto exacto de Su voluntad.

                             1.            Consultar a Dios en cada caso. 1 Sam. 15:22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. La donación no es la panacea donde se resuelvan todos lo problemas de salud, muchas veces el que recibe la donación, rechaza el trasplante y muere, tampoco con el hecho de donar estamos haciendo méritos para ir a al cielo, pues la salvación es por fe en Cristo Jesús y nuestro arrepentimiento de nuestros pecados, no por obras propias de justicia, así que antes de pensar en donar, debemos consultar a Dios, para saber si esa es Su voluntad específica.

                             2.            Hacerlo solo hacia gente cristiana. Gál. 6:10 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe. No vale la pena donar un órgano para que después sea echado en el fuego, sino que debe trascender a vida eterna. Nuestra visión de la vida debe ir más allá de lo físico, pues somos propiedad de Dios. Heb. 6:10 Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Jn. 15:6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. De ahí la importancia de las implicaciones espirituales que vimos anteriormente.

                             3.            Que sea para dar vida o mejorar la calidad de vida. Mt. 15:30 Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó. Si Dios le ha dirigido a donar un órgano en vida o hacerlo al morir, será para dar vida o mejorar la calidad de vida de quien está enfermo y que al recibir la salud sepa glorificar a Jesucristo. Si Dios dirige, producirá vida, si es por emoción será para muerte.

                             4.            Que sea para santidad y no para pecado. Mr. 9:43-47 Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno. Nunca donde un órgano que sirva para dar vida física a una persona que vive en pecado, va contra la voluntad de Dios, por ejemplo dar un pulmón a un fumador que a pesar de su enfermedad sigue fumando, o un hígado a un borracho, que a pesar de su enfermedad sigue bebiendo. No entregue su cuerpo al infierno.

                             5.            No por negocio, ni tráfico de órganos. Mt. 10:8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. No se preste a vender órganos, ni a traficar con ellos, es pecado, su cuerpo es de Dios.

                             6.            Que no atente contra la vida o salud propia. Gn. 9:5-6 Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre. El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre. Si la donación pone en riesgo la salud o la vida misma, en vez de agradar a Dios, se acarrea juicio de Él, además de empeorar la situación, pues en vez de un enfermo habrá dos.

En otras palabras queridos lectores, yo se perfectamente que es muy difícil ante la ciencia y ante una emergencia decir a este le doy y a este no, a esa persona le dono y a aquella no, pero creo firmemente que la única forma posible de donar un órgano es en la voluntad de Dios. Para ello debemos primeramente consultar al Señor sobre su ultimo deseo.

Reitero, es muy difícil tomar la ultima decisión, pero así como el que recibe un órgano debe de estar seguro que el donante fue suficientemente estudiado y que todo es compatible con él,  así también nosotros como donante tenemos derecho a decidir a donde va a ir a parar nuestros órganos.

Entonces, como último consejo les puedo decir que creo yo que es licito donar nuestros órganos, es mas, la sangre es un órgano del ser humano, y esto ya hace mucho tiempo que el cristiano lo viene donando, pero todo lo debemos hacer para generar vida como lo pudimos ver en los versículos leídos, nunca donando para muerte ni dando a personas que están entregando continuamente sus cuerpos al infierno, a través del pecado y de los vicios.

Conclusión: La donación de órganos se puede hacer siempre y cuando Dios lo dirija, estando en vida o al morir, pero bajo las reglas que Dios establece.

“Yo acepto y creo que nuestro Señor Jesucristo vino a darnos vida y vida en abundancia. Las donaciones de órganos nos permiten proveer vida en abundancia, aliviar el dolor y el sufrimiento y son una expresión de amor en momentos de tragedia”.

RAÙL EDUARDO ARANDA

ESCRITOR CRISTIANO

EL EMBAJADOR DE CRISTO

arandaembajador@yahoo.com.ar

EN TODAS LAS DIRECCIONES PRIMERO ESTA LA VOLUNTAD DE DIOS

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